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La invasión china a Hollywood

Las proyecciones estiman que la potencia asiática será en cinco años el principal mercado cinematográfico del mundo, y su gobierno se encuentra focalizado en una fuerte campaña de promoción de su cultura hacia el mundo.
La industria china de la radio, televisión, música y cine ha venido creciendo en los últimos años a un ritmo muy rápido. El tamaño de las audiencias creció, y por lo tanto también la cantidad de recaudaciones por publicidad. Estos ingresos cada vez más elevados le han permitido a este sector posicionarse muy bien dentro de su país, que al ser un régimen con tintes comunistas tiene políticas muy fuertes de protección de sus productos nacionales.

Para 2013 la industria de la televisión, el cine y la radio china registró un ingreso de más de 60 billones de dólares, de los cuales alrededor de 56 billones pertenecieron a ingresos de radio y televisión, y los restantes 4 al cine. Pero aunque el cine signifique una parte pequeña dentro de esos ingresos de la industria del entretenimiento del gigante asiático, no significa que dicho sector se encuentre en una mala situación. Para nada.

En China se está dando desde hace unos pocos años un auge importante de los cines, en donde los públicos eligen preferentemente películas en 3D o IMAX. Año tras año se abren decenas de nuevas salas estimuladas por el crecimiento del interés del público en asistir al cine, y las proyecciones que estiman que el mercado chino será el principal mercado cinematográfico para 2020. Esto no es menor. Significaría que China desplazaría a Estados Unidos como la principal potencia de la industria cinematográfica mundial; algo que no debe estar siendo fácil de digerir para varios allegados a la industria estadounidense.

Aunque la industria del entretenimiento convencional (dejando de lado nuevas iniciativas digitales), en Estados Unidos esté lejos de considerarse en números rojos, cada vez depende más de los ingresos que sus productos generen en el exterior, y lo más interesante de esto es que muchos fracasos cinematográficos en la taquilla de EE.UU. fueron salvados por fuertes recaudaciones en China. Véase Titantes del Pacífico en 2013, o más recientemente Transformers 4.

Pero en este punto no hay que olvidar que aunque China esté abierta a introducir productos extranjeros de Estados Unidos dentro de sus mercados, el número de estrenos por año está fuertemente controlado por su gobierno. El país asiático tiene fuertes controles en el cine, en donde se podría decir que aún necesita de grandes producciones extranjeras para justificar el crecimiento de los cines y contentar a su público. Todavía los ingresos de películas extranjeras tienen una parte importante de la torta, pero de seguir la tendencia es de esperar que el estado chino comience a impulsar más su industria.

Esa es su intención. El interés de China es fortalecer y no perder su cultura. Pero además, como segundo paso luego de constituida, es comenzar a distribuirla a nivel internacional; no porque su mercado sea chico, sino que posiblemente con un fin de expansión económica y de influencia política, porque no hay que olvidar que a través de los medios se puede predisponer a la población, y más aún en un régimen como el chino.

Hasta cierto punto los emergentes mercados asiáticos pueden ayudar a resaltar los ingresos de ciertas compañías que buscan diversificarse, o potenciar más sus ingresos en determinada área, pero ¿Y si la relación se invirtiese?

La compañía china Alibaba, que ha empezado a cotizar muy bien en la bolsa con una IPO que muchas otras empresas envidiarían, ha mostrado su interés en aprovechar el auge de la industria del entretenimiento en Asia y enfocarse hacia ese lado. 

Desde la semana pasada comenzaron a circular ciertos rumores en los que se sugiere que Alibaba estaría muy interesada en comprar una compañía mediática estadounidense para consolidarse como potencia mediática mundial. Con la cantidad de dinero que recaudó desde su entrada a la bolsa, algunos analistas sostienen de que podría hacerse con grandes nombres como Paramount Pictures, MGM, Lionsgate, Dreamworks, Sony Entertainment o incluso en un plazo un poco más largo, a Time Warner.

Sería una gran paradoja que una empresa mediática tan grande y con tanto poder como las mencionadas, sea controlada por una empresa china, e indefectiblemente por el gobierno chino. Seguramente no sería algo que deje muy contentos a los políticos estadounidenses.

Aunque todavía las adquisiciones de dichos medios están lejos de ser confirmadas, no deja de ser inquietante cómo China podría llegar a superar a Estados Unidos en uno de los ámbitos en donde siempre Estados Unidos fue el rey indiscutido.

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