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¿Está Spotify destruyendo la industria de la música?

La industria de la música está fuertemente preocupada por el descenso continuado de las ventas de álbumes (físicos y digitales), y la venta de singles, frente a un aumento estrepitoso del streaming gratuito.

Hace unos ocho años atrás, la preocupación de la industria musical estaba centrada sobre las descargas o ventas piratas de álbumes y canciones, y las pérdidas que eso podría ocasionar a todo el circuito musical que potenciaba el descenso de las ventas de CDs. Pasada y aparentemente olvidada esa etapa, la situación parecía haber entrado en calma, al encontrar cierto equilibrio entre las ventas digitales en iTunes, la música en YouTube y la fortificación de radios en internet contra el descenso de ventas de discos físicos. Incluso Amazon estaba teniendo éxito con la venta de álbumes físicos a través de internet hasta cierto punto.

iTunes era el rey indiscutible en internet para las discográficas gracias a ese equilibrio encontrado entre ganancias y pérdidas (lo que se perdía en lo físico, se podía ganar en lo digital). Era de esperar que el rumbo continuase así, por lo menos en los próximos años, pero la realidad está siendo más compleja para la industria.

El streaming está canibalizando las ventas digitales.
La cantidad de usuarios activos en el servicio pago de streaming Spotify rondará en los 32 millones en todo el mundo, mientras que 210 millones de usuarios usarán el servicio gratuito para finales de 2014. Según la IFPI, en 2013 los ingresos por streaming llegaron al billón de dólares por primera vez en la historia. Sin embargo, los ingresos totales de la industria en dicho año decrecieron casi un 4% en comparación con 2012 (U$S15B frente a U$S15,9B).

Estamos en una etapa de transición, según afirma el investigador británico Mark Mulligan, ya que se esperaba que las descargas digitales continuasen reinando el mercado al menos por los próximos años, a pesar de un crecimiento estable de los servicios de streaming. Pero está siendo tan abrumador el crecimiento de estos servicios, que el panorama es bastante difuso para el mercado de la música.

Algunos ejecutivos de las discográficas señalan que "el streaming está canibalizando las ventas digitales", y se sostienen en que los usuarios tienen a su disposición millones de canciones para reproducir en el momento que quieran, y en la plataforma que quieran de forma gratuita. Eso sí, no son "propietarios" de la misma, como lo serían si la descargasen de iTunes. Pero eso no parece importarle demasiado a estos 32 millones de usuarios (y que van en ascenso estrepitoso), porque Spotify tiene tanto una aplicación para smartphone, como para tablet, como para computadora, lo que hace que la única cosa que necesites sea acceso a internet.

Según el estudio de Mulligan, solo 15% de los usuarios de Spotify probaron el servicio pago durante el período de prueba, lo que daría a entender que el servicio con publicidad conforma bastante a los usuarios, y no ven la necesidad de pagar. Esto es justamente lo que a los ejecutivos no les agrada. Ven un nicho potencial en donde no percibirían ingresos por música.

Mínimos históricos de ventas de álbumes en Estados Unidos
También otro problema que está viéndose en la actualidad dentro de la música, es la decadencia de los álbumes como tales. La venta de CDs tuvo su pico máximo a finales de la década de los 90, y fue lentamente decreciendo hasta mediados de la primera década del nuevo milenio, donde empezó su caída estrepitosa mientras internet crecía proporcionalmente, y todavía más.

Desde 1991 Nielsen monitorea las ventas de álbumes en Estados Unidos. En la pasada semana se dio el mínimo histórico con 3.97M de copias vendidas (incluyendo ventas físicas y digitales). Como dijimos anteriormente, el decrecimiento en las ventas de álbumes físicos no es una novedad (el año pasado había batido el entonces mínimo de bajar de la barrera de los 5M de copias vendidas por semana). Pero ahora la situación se pone más compleja, ya que por segundo año consecutivo, las ventas digitales de álbumes están teniendo decrecimiento, lo que apuntaría a interpretar esto como un cambio que va más allá de lo tecnológico, pero no por eso menos interesante.

Actualmente se está potenciando mucho más los singles de los artistas, en donde con esfuerzos de marketing digital bastante importantes a través de las redes sociales, se da la atención a "la canción", y no al álbum. Más allá que no se puede decir que los álbumes no son importantes, ni tampoco que ahora el público presta atención solo a los singles (ya que siempre éstos fueron los más escuchados), sí se puede afirmar que hay un decrecimiento en el interés del público masivo, aquel que simplemente consume si le gusta la canción, y no ahonda más allá de eso, sobre los álbumes.


La industria de la música está sintiendo golpes fuertes que siguen las tendencias de cambio rápido que están adoptando los públicos en todas las ramas de la industria del entretenimiento, esto está forzando a movimientos más rápidos e inteligentes, que antecedan a los gustos del público, el cual tiene más herramientas para elegir, y mayor información.

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