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Suma y Resta: Todos tienen su lugar


Luis Mario Vitette, el autor del robo del siglo en Argentina, fue liberado de la cárcel en aquel país y recaló en sus tierras, también las nuestras. Los medios de comunicación lo recibieron en el aeropuerto como a una figura importante. Concedió una entrevista exclusiva a La Yapa, el programa de Omar Gutiérrez en Canal 10, por conocerlo de San José, tierra que los vio nacer a ambos.

¿Esta bien que se lo reciba como a una estrella? No, no lo está. Pero aquí la prensa no lo recibió de esa manera. Ningún periodista lo aplaudió ni lo bancó por ser quien es. No será nunca un ídolo ni mucho menos, pero cometió un delito descomunal que lo llevó a ser mediático (convengamos que ser mediático no transforma a nadie en buena persona, son dos conceptos plenamente distintos). Como a cualquier mediático, siempre es interesante escucharlo declarar. Es deber del periodismo irlo a buscar y hacerle preguntas, "buscarle la boca".

Se puede discutir el rigor de las entrevistas que dio. Eso sí, el o los juicios de valor sobre este personaje no los debe hacer el periodista que lo entrevista, que es quien elige el tono de la conversación al hacer la nota. Tanto Omar como otros que dialogaron con Vitette delante de cámaras prefirieron dejar que se explaye. Recordando que en otras oportunidades Omar le hizo frente hasta al ex presidente Jorge Batlle, todos hubiésemos querido que se le cuestione más su actitud y su orgullo de ser ladrón, pero esa elección no corre por cuenta nuestra.

Citar a un programa de televisión a un ladrón que encima es mediático, y que además luce soberbio no es hacer apología del delito. Tampoco lo eran las entrevistas que Nano Folle realizaba en plena cárcel. El lugar para que se exprese debe estar. Eso es libertad de expresión. Apoyar su postura ahí sí se convertiría en apología.

El gran problema televisivo en este caso (como en tantos otros polémicos) como siempre radica en que nuestra televisión es tan chata, que la liberación y posterior llegada de un ladrón nacional a nuestro país generó horas y horas de exposición al tema. No se producen hechos de relieve o interés para poder sostener al público uruguayo frente a la pantalla.

El arribo de Vitette le vino a la TV como anillo al dedo. Y por suerte, no le fue robado a nadie.

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Bruno Marzoratti
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