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La TV en los tiempos de Reality


Con 7 meses de grabación y 300 horas de material, a comienzos de 1973 se estrena en la televisión publica de los Estados Unidos (PBS) “An American Family” (“Una familia Americana”), un documental que buscaba reflejar a través de 12 episodios la vida de una típica familia estadounidense, con la excusa de documentarla con fines de investigación sociológica, y además de entretenimiento. Lo que la familia Loud no esperaba es la crítica y la polémica que su programa haría surgir, y el énfasis negativo que se les construyó entorno a su forma de vida.
La Familia Loud.
Quien se llevó la peor parte fue Patt Loud, la matriarca de la familia, criticada por exponer a sus hijos, también compartió el divorcio con su marido frente a las cámaras. La declaración abierta de su hijo homosexual (apodado como “el primer homosexual de la TV”), y los intentos de los hijos más chicos de formar su propia banda, fueron algunas de las tantas cosas que salieron al aire.
 “An American Family” se considera entonces el primer Reality Show que dio pie a los centenares que hoy en día se encuentran en pantalla. Actualmente se ubica en el puesto #32 en la lista de TV Guide de las mejores 50 Series de TV.
Basado en dicho programa, surge en 1992 “The Real World” (“El mundo verdadero”), de la cadena MTV, centrado en la vida de un grupo de desconocidos (para el público, y por ende, entre sí) que audicionan  para vivir por un determinado tiempo juntos en una misma casa. Romance, política, religión, drama en fin, son perspectivas que se tocan en el programa.
Desde el comienzo, los espectadores han dudado de la veracidad de este tipo de programas. La edición, o la búsqueda de audiencia pueden generar tramas o eventos “arreglados”. Por lo que podríamos decir que la telerrealidad la forman personas reales en situaciones ficticias o forzadas. Ser una persona común no bastaría para convertirse en material de TV. Los productores entonces son los que decidirán qué rumbo tomará el programa, y qué línea deberán de seguir las historias para mantener la audiencia.
Aunque claro está, que cada productora de TV tiene sus propias reglas internas, todas tienen como fin el tratar de brindar situaciones y sentimientos reales. Pero debemos tener en cuenta el denominado “efecto Heisenberg”: por el simple hecho de ser observados las actitudes no son tan legítimas o verdaderas (entendiblemente). Y por supuesto, una persona no vive completamente aislada, por lo que participar en un programa de realidad también involucraría su familia, padres, hijos, vecinos, y no todos estarán de acuerdo en participar de la televisión; hasta en ese aspecto la realidad se ve modificada.
La cuestión es que hacer un Reality Show es barato en relación a la creación, gente común siendo grabadas en lugares comunes. Si el público acepta la historia, se puede volver una verdadera franquicia y un completo éxito. Es el caso de la familia armenia/estadounidense Kardashian, el canal E! emite desde hace 8 años la vida de una familia a través de la fama y dramas personales, y ahora son una marca registrada y una fuente de dinero.
Otra familia que supo crear sensación por mostrarse tal y cual son, es la de los Osbournes que desde 2002 hasta 2005 mostraron su polémica, y caótica vida, en su programa “The Osbournes”; la primer temporada fue una de las series más vistas de la cadena MTV. Supo también cosechar éxito en Canadá, Reino Unido, Irlanda, India, Australia, Finlandia, Latinoamérica, Portugal, Alemania, Ucrania, Italia. 
La Familia Osbourne.
Otra cosa que caracteriza a los realities es la facturación post-programa. La familia Kardashian supo escribir libros, y crear hasta una línea de medias. Los Ousbournes supieron continuar el éxito en otros proyectos, y hasta lanzaron su propio disco (“The Osbourne Family Album”), una recopilación de sus temas favoritos.
Otro reality que duró 6 temporadas fue “The Girls Next Door”, que documentaba la vida de Hugh Hefner (el creador de “Playboy”), y sus tres novias, todos residentes de la Mansión Playboy. “Nosotros le llamamos fantasía, ellos le llaman hogar” fue la frase que identificaba al programa. Promediando entre 1.5 y 2.5 millones de espectadores por episodios.
La curiosidad de conocer un mundo distinto, el acercamiento a la fama, el drama ajeno, son algunas de las cualidades que tienen estos programas que los hacen tan exitosos.
“The Simple Life”, protagonizado por Paris Hilton y Nicole Richie, a través de 5 temporadas, se documentó como estas dos multimillonarias-mejores-amigas realizaban trabajos rurales, forzados, de baja remuneración, o en otras palabras, todo tipo de actividad que en su vida normal no harían, y que supieron atraer la atención de los espectadores semana a semana. Junto a unas 11 “remakes” a nivel mundial, Uruguay formó parte de ellas con el programa “Cambio de Vida” (con Claudia Fernández y  Tamara Venazúz), durando 2 años en la pantalla de Canal 10 (y creo que se quedó corto), estrenando el 18 de noviembre de 2005.
Paris Hilton trabajando en un campamento infantil,
en una de las últimas temporada de "The Simple Life".
Si de realities se trata, MTV ha sabido desarrollar una gran lista de este estilo de programas. “The Hills” fue uno de ellos, siguiendo la vida de jóvenes intentando triunfar en Los Ángeles, entre fama y vicios; criticado por su veracidad y uno de los “finales más sorprendentes” en su temporada 6, que dejó abierta la puerta sobre qué tan real es, valga la redundancia, la tele-realidad.
“16 & Pregnant”, documentando a jóvenes de esa edad, embarazadas y con problemas familiares. Es uno de los más exitosos y además más polémicos. La tasa de embarazos entre adolescentes comenzó a subir, debido al éxito y la plataforma que daba el programa para sus protagonistas; además se comprobó un aumento en el uso de nombres que formaron parte del programa.
Pero el suceso más reciente de MTV, ha sido “Jersey Shore”, que sigue la vida de un grupo de jóvenes compartiendo casa durante sus vacaciones. El programa es tan básico como se describe, pero de todas formas supo atraer en cada episodio entre 2 hasta 8 millones de espectadores, incrementado a medida que las temporadas continuaban.

Honey Boo Boo y su familia.
Honey Boo Boo, y su madre: tal palo tal astilla.
Pero si hay alguien que está siendo sensación en el país del Norte es “Honey Boo Boo”, así llamada Alana Thompson, participante de un concurso de belleza de niñas; mostrando la vida de esta humilde familia, que vive en el pueblo rural McIntyre, Georgia (EUA). Un programa “horrorosamente adictivo”, que recibió inmensas críticas negativas, llamándolo “ofensivo”, representante de la “explotación infantil”, mientras que otros lo suma a la lista de “Must-See-TV”. En resumen, un reality show con todas las letras: polémico, popular y adictivo.

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